…
— Y ahora resulta que no, no fuiste quel “príncipe azul” del que solían hablar mis libros de princesa, no fuiste aquella “eternidad” que siempre me imaginé, no fuiste lo “perfécto” con lo que siempre soñé. A caso exististe? O sólo fue aquel recuerdo fictício de un viejo sueño? Qué hago yo aquí, desempolvando recuerdos? Si lo que pasó, pasó. Y si pasó, fue por algo. Pero la verdad es que en mí, es inevitable no recordar. Recuerdos viajan por doquier en mi cerebro y sólo se destacan los tuyos. Cómo no recordar, si fue perfécto? o por lo menos asi mis ojos lo veían. Cómo no recordar si en cada sitio, lugar, rincón, te siento. Es tan ilógico sentirte. Cómo sentirte, si no estás?. Tan fácil que llegaste a mi vida, es decir, a mi sueño. Y asi de fácil, al despertar, te fuiste. No cabe duda de que sólo fuiste un sueño, sueño que me gustaría hacer realidad, sueño con el que sueño todas y cada una de las frías y largas noches, sueño que sólo es sueño y sueño se quedará. Y todavía, teniendo la certeza de que sólo fuiste y serás un sueño, te sigo poniendo como prioridad en mi vida, incluso pienso más en tí que en mí. ¡Qué cosa mas estúpida! No cabe duda de que los sueños, aunque sean sueños, tienen un gran poder de manipulación sobre tu mente y hacen que sea casi imposible separar o distinguir lo real de lo irreal. Ahora, dejemos los sueños atrás y seamos realistas. La realidad es que ese “príncipe azul” del que hablan los libros de princesas nunca va a llegar, no lo esperes. Aquella “eternidad” que te imaginaste, algún día va a terminar, e incluso tal vez más rápido que en un abrir y cerrar de ojos. Aquel “perfécto” que soñaste tendrá tantas imperfecciones, que te faltaran números para contarlas. Pero lo cierto es que habrá una de mil millones de personas, que a pesar de que no sea un “príncipe azul” a pesar de que no esté contigo toda una “eternidad” a pesar de que no sea “perfécto” podrá hacerte volar sin alas y podrá hacerte sentir infinitas e inexplicables emociones en menos de un milímetro de segundo, podrá llenar tu estómago de millones de mariposas, pondrá tus piernas a teblar, parará todos los pelitos de tu piel y acelerará tu pulso en cuenstión de segundos. A esa persona, tan mortal como tu, tan imperfécta al igual que tu, valórala. Te aseguro que no conseguirás otra igual, que te haga sentir lo mismo, que te haga alucinar, que te haga despegarte del suelo aunque sea por segundos… no la vas a encontrar dos veces, eso tenlo por seguro. Pero si lo dejaste ir, como yo, tranquila… llegará otro. No será igual, nisiquiera tendrá la más mínima semejanza, no te hará sentir igual, no serán iguales los momentos. Pero habrá que aceptarlo, porque no toda tu vida te quedarás esperando por algo que ya se fue, que ya caducó. No podrás quedarte estancada en un recuerdo. Recuérdalo así, como un bonito e imborrable recuerdo. Guárdalo en la estantería de tu cabeza, pero no dejes que éste invada tu futuro. Si alguna vez te decepcionan, fallan, o no te corresponden… ¡manda a todos para el carajo! Tú vales más que eso, el que no te quiera, se lo pierde. Ponte como prioridad. Se primero tú, segundo tú y tercero TÚ… de este modo nadie te fallará o por lo menos no será tan grande la decepción. No te quedes estancada en un sueño, porque recuerda… los sueños, sueños son. Si te llegan oportunidades, no las desperdicies, al contrario, tómalas todas en consideración. Quién sabe con qué te vayas a encontrar… que no pase desapercibido que eres jóven, disfruta todo lo que venga, has todo lo que puedas hacer, manifiéstate, ríe, grita, llora… que estos tiempos jamás van a regresar. Has todo, todo lo que quieras, para que después no te arrepientas por lo que no hiciste.



